miércoles, 8 de octubre de 2008

Esteban, un tipo de barrio

4:00 de la mañana. Salgo de mi casa oscura, en silencio, para que nadie se de cuenta de mi ausencia.
Todos alli duermen, pero yo, yo ya estoy con los ojos abiertos, preparado para lo que viene.
Es temprano y en las calles casi nadie está despierto. Llego a mi sitio, levanto, con ayuda de las cadenas, esa pesada perciana de metal.
En eso, el camión llega... yo, sacándome de la boca esa bombilla con gusto a mate amargo y bien caliente grito: -Bajame 4, Negro, que hoy es sábado y mañana no pasás.
Con ayuda de su hijo Crhistian, con poco tiempo en el oficio, acomoda las medias reses cerca de la afilada maquina, y yo colocándome los guantes, me dispongo a cortarlas.
En eso, se hacen las 8, ya es hora de abrir.
Como todos los dias, veo pasar a la señora Palma, viejita simpática si las hay, que va con su hija "la Cuqui" como ella la llama, a acompañarla a la parada del colectivo, y de regreso pasa por la panaderia, compra medio kilo de flautitas y 6 medialunas de grasa, y se dirige a mi carnicería, compra un churrasquito de hígado para su nietita, que hace poco empezó a comer, 2 churrascos para el medio día, y se despide de mi con un cordial : -Que tenga un buen día, buen hombre.
Ya acercándose el medio día, y como es costumbre los sábados, aparece la impactante figura del "gordo Luis", que viene a comprar la carne para el habitual asado de los domingos: que dame 10 choris, que pasame 2 tiras de asado, que dame un chimi de esas botellitas que siempre tenés; en fin, por lo poco que lo conozco, parece buen hombre este, aparte me parece que el yerno le cae toodooosss los domingos a comer: Me da risa... pobre de él.
Al llegar las 12:00, ya me preparo para cerrar, y como también es costumbre, aparece Agustina, la hija de don Braulio, con una cara que claramente denota que recién ha abierto sus ojos luego de una noche de boliche, a los gritos y chifles, pidiéndome que la espere, que se había olvidado de comprarle el ojo de bife que le gusta a su papá.
Y asi termina el día laboral de hoy, pero ahora llega la mejor parte de esto, que es mi otro trabajo, el de padre, ese que más me gusta, por el cual me desvivo; quiero conseguir la perfección, y espero algún día lograrla.

Giuliana Marlene Parola.

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