lunes, 3 de noviembre de 2008
Por Amor al Arte.
Ese amor tan profundo, muchísimo más profundo que algunos otros amoríos. La satisfacción de uno y la sonrisa del otro.
Ese otro que camina rápido porque no llega pero igual se queda un ratito, y aunque no tire ni una moneda, te brindó esa sonrisa que es un tesoro!
Estos muchachos laburan por esa sonrisa. Vereda concurrida en Florida; debajo del viejo ombú de Palermo... Entre gorras y fundas le dan vida a la agonía.
Entre entorchados y maderas, con los dedos y el cuero, y con la aleación a todo pulmón.
Y si nos ponemos a pensar... El amor es lo que se pierde? o cuando en el rincón de la pensión, ves esa viola con el alma destensionada, para que alargue la vida... es porque la vida misma hizo que no puedas alegrar (y alegrarte) el paso de los caminantes de nuestra ciudad?
Lentes oscuros, sombrero bien gastado, chaqueta de cuero y puros huesos: firme con la verdulera en el regazo, tango va tango viene. Melodías del arrabal, sin enchufes ni estadio, fuelle a corazón.
Las criollas, los rulos, los gorros y las barbas. No solo de rumba vive el hombre, pero el amor los alimenta.
Agarrando la escalera, abajo de la avenida, y se te va el amarillo porque el pelado con ese brillante conjunto de llaves de bronce te puso la piel como un pollo.
Subiendo con ritmo norteño, sobre cuatro ruedas sin sacar boletos pero sacando sí muecas alegres del que solito o acompañado va...
Desde Cuba, llenar de almas un estadio y al par de horas la plaza más cercana.
Apoyar las causas justas. Cuando uno canta todo puede crecer.
"¿Dónde más cultura que en las calles y en los bares?" Ha dicho quién habla el "portuñol".
Pura libertad y felicidad es lo que profesan, sin contratos, sin ganchos. La voz no hay quien la frene. Ni con barrotes. Ni con paredes. Ni con palos.
No hay como callar un corazón; menos, si se acompaña con melodías.
Larga vida a la música callejera.
lunes, 20 de octubre de 2008
Vida sobre ruedas
Juan Carlos vive sobre ruedas llevando cosas de aquí para allá, y solo ve a su familia de vez en cuando. El tiene un aspecto reacio, duro y malvado, esa es la cara que solo pone para poder sobrevivir en la calle y hacerse respetar, pero en realidad Juan Carlos no es tan así, sino que es un buen padre y un buen esposo, atento y lleva siempre algún souvenir del lugar donde el visito por trabajo.
Trabaja para la empresa "Ráfaga Blanca", y constantemente tiene que llevar carga desde Buenos Aires, hacia el resto del país y el exterior en países como Chile, Brasil, Paraguay, entre otros, y desde estos hacia Buenos Aires. En sus largos recorridos Juan Carlos come, ríe, extraña, disfruta, duerme y se hace amigos, en algunas paradas obligadas, en estaciones de servicio y en algunos paradas ocasionales que se crean ante la imposibilidad de paso por nieve como sucede en pleno invierno en el paso a Chile por la cordillera, allí disfruta con sus otros colegas. Después de estar bien descansado vuelve a la ruta y continua su trabajo hasta llegar a su destino para luego volver nuevamente cargado hasta un nuevo destino.
Diego Javier Mariño
miércoles, 15 de octubre de 2008
El hombre del colectivo que no es el chofer
De ese modo y con esta frase, aparece un hombre de tez morocha y clase baja, en su mayoría, vistiendo una gorrita que lo protege del sol que recalienta las calles, unos jeans un poco gastados y unas zapatillas medio arruinadas, a causa de tanto andar. Este hombre interrumpe tu viaje en colectivo por unos pocos minutos y se para al lado del chofer. En realidad, intenta pararse, porque de una mano siempre lleva una caja de cartón, un maletín o una bolsa y con la otra se sostiene. Y a su vez, teniendo las dos manos ocupadas debe mostrarle a los pasajeros lo que viene a ofrecer. Se enriedan las manos, mientras se tambalea el cuerpo, sujetando el producto con la pera y apretando con sus piernas el empaquetado que apoyó en el piso.
Ya estabilizado, comienza con un monólogo interminable y explica a sus futuros compradores ( porque mucha fe se tiene) qué es lo que vende, a qué precio, por qué es conveniente y que tiene unos quinientos que mantener, entre hijos, nietos y bisnietos y no sé cuantas desgracias más que le ha tocado vivir a este pobre infeliz que ha terminado vendiendo golosinas, artículos de librería, broches, esencias florales, tes digestivos y otras tantas cosas mas a un precio increíble.
Pero nada he contado del público, de los pasajeros, de aquellos que sentados en sus asientos luego de una larga jornada de trabajo o estudio, arriman sus cabezas hacia la ventanilla y cierran sus ojos en el mismísimo momento en que observan a este sacrificado vendedor ambulante subirse al colectivo. Esta es una magistral forma de escaparle a la agobiante tarea de decirle a ese "vago" (porque muchos por ignorantes lo consideran así) que se acerca uno a uno de los pasajeros, simplemente "No, gracias".
También estan aquellos que le tiran unas moneditas, esas que a uno les sobran y las saca del bolsillo de la campera o de la billetera, entre pelusas y algunos boletos viejos, que juntas no suman más de 40 o 50 centavos. Y de todos los pasajeros, con suerte uno, realiza la compra del día.
A este hombre la vida se le marca en el cuerpo. Cada arruga en su rostro marca cada día de trabajo, cada escalón subido y bajado. Y ya abajo, sube a otro, prueba suerte y así llega a su casa. Trae consigo mucho paisaje, ha conocido mucha gente y ha ganado... algo
Fin
Sabrina Ordiales
jueves, 9 de octubre de 2008
La del Corazón grande
Petisita, tez morena, con arrugas en las manos y en su rostro. Pelo corto, con raíces y mucho frizz.
Se me acerca, se presenta con una sonrisa, caracterizada por la ausencia de su maxilar superior. La miro, la saludo y le pregunto cómo está. Instantaneamente me responde :
- Masomenos, ando con dolore de espalda viste, encima el alesi se me agarro una angina, el juan, mi marido, viste! que casi lo echan y del callo del pie ni te cuento. Asi andamos!
Al terminar con su monólogo, le convido con facturas, me agradece, toma una e inmediatamente se retira con un poco de prisa, gritando:
- Mejor me apuro, así termino rapidito que la Prince sale a las seis del cole.
Ahí mismo, fue cuando me pregunté qué será de la vida de ésta pobre.
Lucy de aproximadamente 50 años de edad, es de esas mujeres a quienes al no alcanzarle el dinero para el sostén de su familia, decide salir a trabajar.
Vive en Dock Sud, en los suburbios. Hace un año se incendió su casa, y todavía no encuentran causas de ello. Tiene tres hijos, Alexis de 11 años, Prince de 9 y Diana que no vive más con ella. Juan, su marido, trabaja en una de esas casas dónde se alquilan chicas, como "mesero" eso dice.
La pobre mujer trabaja en cinco casas distintas, ayudando con las tareas del hogar. Cobra $8 la hora y me pregunto ¿realmente cuesta $8 todo lo que aquella pobre mujer llega a hacer en una hora? Que te ordena aquí, que te ordena allá, lava trastos y pisos, plancha camisas, pliega camas, barre y ni hablar de como te deja los vidrios, su especialidad.
Si vieran con qué alegria hace su tarea, como si su vida fuera perfecta sin problemas ni preocupaciones. Ella viene, hace su labor, luego te acompaña cebándote mates, te escucha, te cuenta, te aconseja, todo con plena sinceridad. ¿Será feliz?
Lo dudo. Cuando llega a su casa, después de un largo día, como quien dice, Lucy no descansa. Tiene ropa que planchar, buches que llenar, limpieza que hacer y un marido pa´ complacer.
Esta pobre mujer que ni con su vida debe poder, es más buena que el pan. La gente le da su ropa cuando ésta gastada está, Lucy nunca dice no. Agradece todo en la vida, optimista y nada de delirar, bien humilde, pies sobre la tierra, orgullosa de su pasar.
La otra noche me contaba que La Diana fue para Luján, y que en Rodriguez una ampolla le impidió avanzar.
La desdichada no se queja y da sin condición, Ya en el barrio la rotulan "la del enorme corazón". Los días para ella son todos iguales, y de las semanas ni hablar. Sin embargo, los viernes cuando le toca casa, hacemos un lugarcito y a matear!
Nadia Soledad Bonfigli
miércoles, 8 de octubre de 2008
Esteban, un tipo de barrio
Todos alli duermen, pero yo, yo ya estoy con los ojos abiertos, preparado para lo que viene.
Es temprano y en las calles casi nadie está despierto. Llego a mi sitio, levanto, con ayuda de las cadenas, esa pesada perciana de metal.
En eso, el camión llega... yo, sacándome de la boca esa bombilla con gusto a mate amargo y bien caliente grito: -Bajame 4, Negro, que hoy es sábado y mañana no pasás.
Con ayuda de su hijo Crhistian, con poco tiempo en el oficio, acomoda las medias reses cerca de la afilada maquina, y yo colocándome los guantes, me dispongo a cortarlas.
En eso, se hacen las 8, ya es hora de abrir.
Como todos los dias, veo pasar a la señora Palma, viejita simpática si las hay, que va con su hija "la Cuqui" como ella la llama, a acompañarla a la parada del colectivo, y de regreso pasa por la panaderia, compra medio kilo de flautitas y 6 medialunas de grasa, y se dirige a mi carnicería, compra un churrasquito de hígado para su nietita, que hace poco empezó a comer, 2 churrascos para el medio día, y se despide de mi con un cordial : -Que tenga un buen día, buen hombre.
Ya acercándose el medio día, y como es costumbre los sábados, aparece la impactante figura del "gordo Luis", que viene a comprar la carne para el habitual asado de los domingos: que dame 10 choris, que pasame 2 tiras de asado, que dame un chimi de esas botellitas que siempre tenés; en fin, por lo poco que lo conozco, parece buen hombre este, aparte me parece que el yerno le cae toodooosss los domingos a comer: Me da risa... pobre de él.
Al llegar las 12:00, ya me preparo para cerrar, y como también es costumbre, aparece Agustina, la hija de don Braulio, con una cara que claramente denota que recién ha abierto sus ojos luego de una noche de boliche, a los gritos y chifles, pidiéndome que la espere, que se había olvidado de comprarle el ojo de bife que le gusta a su papá.
Y asi termina el día laboral de hoy, pero ahora llega la mejor parte de esto, que es mi otro trabajo, el de padre, ese que más me gusta, por el cual me desvivo; quiero conseguir la perfección, y espero algún día lograrla.
Giuliana Marlene Parola.
AGUAFUERTE: Diariero
Miro, y el viento no las deja tranquilas, se mueven con fuerza; tratan de evitarlo pero, el viento les gana; me pongo en su lugar y lucho contra este: una piedra encima de ellas y listo, suficiente para que descansen bajo el recién salido sol.
Pijamas con vida salen caminando, con destino a su trabajo o a su futuro; trato de ser amable pero no logro ni siquiera conseguir sus miradas, muy entretenidos con sus nuevos aparatos cuadraditos, de esos a los que con solo presionarles un botón, dejan oír una música que empieza a entrar en los oídos de sus dueños.
Ellos me ven, me buscan y solo escucho:
El Clarín por favor, ¿cuánto es?
Y yo, con una sonrisa: Señor/a, ¡buen día! son $3.50. Y suelo agregar alguna opinión sobre el tiempo climático, pero solo con un movimiento de sus cabezas me responden. Esto ya es una rutina, y a veces lo admito “me siento solo”, pero luego rápidamente me convenzo: es muy temprano.
Luego trato de entretenerme ojeando algunas de las hojas recién impresas hasta que escucho una nueva voz: Disculpe, señor, ¿conoce la calle...?span>
-Buen día, señora, sí, siga derecho por esta y en la esquina doble a la izquierda, ¡que tenga un buen día!
Y con una sonrisa desaparecen.
También aparecen esas personas a quienes da mucha alegría ver: vecinos, amigos, con sus charlas, chismes pero solo hasta que el sol empieza a querer esconderse, se despiden de mí y continuo solo, aparece nuevamente el silencio.
-Y ahora ¿qué hago?
Luego, la tan esperada hora llega, camino, observo y veo a mi familia que me espera con una sonrisa de oreja a oreja, la comida ya lista y servida en la mesa.
La oscuridad abunda, la noche llega y así también se va; acostado ya, intento dormir, pensando.
-¿Cómo es que puedo hacer para que el viento no moleste más a las hojas sin lastimarlas con una piedra pesada?
MARIA SOLEDAD DE CESARE
martes, 7 de octubre de 2008
De profesión: Cartonero
Sin aportes jubilatorios ni obra social, los cartoneros porteños son considerados unos trabajadores más, ni vagos ni linyeras, trabajadores, dignos, sacrificados y desgastados, por llevar arrastrando además de su carro, la marginalidad, aislamiento y discriminación por parte de una sociedad, que una vez los dejó sin su empleo en blanco, y tampoco acepta su reinserción en el ámbito laboral e integración.
viernes, 23 de mayo de 2008
¿Qué tan bárbaros pueden ser los bárbaros y, qué tan civilizados los civilizados?
jueves, 22 de mayo de 2008
Registro personal: "¿Literatura o realidad?"
miércoles, 21 de mayo de 2008
Martín Fierro por Hernández y Castagnino

Pueden leer el texto de Hernández completo en esta página y mirar las ilustraciones de Juan Castagnino.
martes, 20 de mayo de 2008
Tren Para Todos.

Haciendo click en la palabra tren podemos acceder a la página, que la verdad no sé quién la organiza, pero calculo que es por una buena causa. Al menos con un par de clicks podemos movernos, y mostrar de alguna manera la disconformidad o no con el nuevo proyecto del tren bala, que propone Cristinita. La idea está en esa web, la propuesta y demás información. La idea es juntar 1.000.000 de firmas, cosa que va por buen camino ya que yo voté ayer y hoy hay más del doble de firmas.
Espero que aporte algo, después subiré algún texto, salute!
domingo, 11 de mayo de 2008
"Solo el poder otorga una pureza que nada toca"
sábado, 10 de mayo de 2008
La creatividad femenina
Y sobre sor Juana y la escritura de mujeres y el Barroco en América, va esta página.
jueves, 8 de mayo de 2008
Propuesta
domingo, 27 de abril de 2008
Textos que se ofrecen para que nos figuremos la historia... textos que dialogan
Esteban Echeverría, Griselda Gambaro y Roberto Fontanarrosa han convertido este tiempo de la historia en textos literarios que se nos ofrecen a los lectores para que los veamos dialogar, abrir un espacio para que nos figuremos, nos representemos este tiempo de nuestra vida política.
El Matadero,La malasangre, y Maestras argentinas. Clara Dezcurra son estos tres textos.
En las clases de literatura hemos sido testigos de ese diálogo entre los textos: las ironías de "El matadero", la crueldad de Benigno en "La malasangre" y la parodia en "Maestras argentinas"; hemos sido lectores activos que desentrañan representaciones, imágenes, figuraciones de nuestra historia.
Y como una de las producciones posibles después de las lecturas, ustedes han escrito un relato basado en un episodio breve de nuestra historia; un relato en clave de humor...
Los invito a subir a este blog esos relatos.
jueves, 24 de abril de 2008
tercerohache es el único tercerohache que hay en el instituto inmaculada concepción de villa domínico, avellaneda...
tercerohache escribe hache con h...
tercerohache lee, propone, discute, escribe en las clases de literatura y a veces en casa, a veces en este blog...
...blog que... a tercerohache le pertenece... por si alguna duda quedaba...